
Seguramente, cuando estamos sentados en la sala de espera para realizarnos algún análisis de rutina, escuchamos a lo lejos el llanto desesperado de un niño o vemos llegar a alguna pequeñita con semblante asustado, porque le prometieron llevarla al parque y ahora se encuentra en un laboratorio de análisis clínicos a punto de que le saquen sangre.
Es una situación en la que los padres de familia y laboristas deben colaborar para darle confianza al menor y que el proceso resulte satisfactorio. Por ello, en este post te damos algunas recomendaciones para que este trabajo en equipo tenga excelentes resultados, sobre todo, por el bien de los niños.
Si eres el padre o la madre del menor:
- Honestidad ante todo: Tienes que decirle a tu hijo a dónde lo llevarás. Muchos niños se asustan cuando desconocen a dónde van y más cuando el escenario es parecido a un hospital (porque pueden asociarlo automáticamente con enfermedad) y no es algo que les de confianza. No le mienta diciéndole que lo llevarás a una feria de diversiones, parque o algún otro lugar. Enséñale que todos los niños deben de hacerse esos exámenes para asegurarse que se encuentran sanos.
- “Mamá, papá ¿Qué me van a hacer?: Los niños por naturaleza son curiosos y cuando les dices que los llevarás a alguna parte no se les escapa decir ¿y qué vamos a hacer allá? Claro, decir la frase “te sacarán sangre” no es fácil, pero podemos explicarle el procedimiento de manera didáctica si utilizamos elementos como juguetes o con ayuda del químico laboratorista, para que le explique de forma más concreta lo que harán.
- Lleve el juguete favorito del menor: es una estrategia excelente ya que le dará confianza y lo distraerá de poner la vista sobre la aguja. Si es un niño menor a 5 años, un juguete con movimiento o luces capta mayor su atención.
Para quienes trabajan en el laboratorio:.
- Paciencia: cada niño es diferente y tiene muchas reacciones. Hay que tener un semblante tranquilo y una sonrisa para que el niño tenga confianza a la hora de poner su brazo frente a la aguja.
- Platicar con ellos: para crear un ambiente de confianza podemos platicar con el niño sobre algo que traiga (como un juguete o algún elemento de su vestimenta) para que se relaje y eso le servirá al personal del laboratorio para tener tranquilo al niño.
- Explicarles lo que se le va a hacer: tal vez el padre o la madre hablaron con él antes, pero por si preguntan nuevamente o notaron algún detalle que no les fue dicho, hay que explicarle paso por paso para anticiparle algunas cosas, como la liga que apretará su brazo o lo que el “piquetito” en su brazo significa.
- Regalarles un dulce: para “premiar su valentía” muchos laboratorios tienen un recipiente con paletas para obsequiarles a los niños al terminar el procedimiento. Siempre hay que dejar un buen recuerdo y una sonrisa en los más pequeños, para que su regreso a ese lugar sea cómodo.
